Infraestructura de carga
El tipo de cargador utilizado influye directamente en el tiempo necesario para cargar una batería, en el consumo energético y en la vida útil del sistema. A continuación te explicamos las diferencias entre los principales tipos de cargadores, su potencia y el tipo de corriente que utilizan.
Son los más habituales en viviendas particulares. Funcionan con corriente alterna (AC) y suelen ofrecer potencias entre 2,3 kW y 7,4 kW, dependiendo de la instalación eléctrica.
Son ideales para cargas lentas y nocturnas, aprovechando tarifas valle y reduciendo el impacto sobre la batería.
🔌 Ejemplos habituales:
Utilizan corriente alterna trifásica y ofrecen potencias entre 11 kW y 22 kW. Son habituales en parkings comunitarios, empresas y estaciones semi-públicas.
Reducen notablemente el tiempo de carga sin el estrés térmico de los sistemas rápidos.
🔌 Usos habituales: comunidades de vecinos, flotas de empresa, parkings públicos.
Estos cargadores convierten la corriente alterna en continua antes de entregarla al vehículo, permitiendo potencias muy elevadas, desde 50 kW hasta más de 300 kW.
Son habituales en estaciones públicas y permiten recuperar gran parte de la batería en pocos minutos, aunque su uso frecuente puede acelerar la degradación de la batería.
🔌 Uso recomendado: viajes largos, recargas puntuales y uso profesional.
La elección del cargador ideal depende del tipo de batería, del uso diario y de la potencia disponible en tu instalación eléctrica. Combinar una carga lenta habitual con recargas rápidas puntuales permite maximizar la vida útil de la batería.